» Escleroterapia ecoguiada, ecoesclerosis o ecoescleroterpia. Información sobre el tratamiento de ecoesclerosis várices sin cirugía:
La ecoesclerosis es un tratamiento esclerosante de las várices asistido por ultrasonido. Parecido al tratamiento clásico de escleroterapia de várices, consistente en la aplicación de sustancias esclerosantes dentro de las venas enfermas, este nuevo tratamiento utiliza un equipo emisor de ultrasonidos, conocido también como ecoddopler color, para hacer visibles en un monitor y en tiempo real várices no visibles localizadas a mayor profundidad. Por medio de las imágenes en el monitor se logra guiar la aplicacion de esclerosantes de espuma(foam), lo que hace posible el tratamiento con aplicaciones esclerosantes de várices más profundas y de mayor calibre que antes eran invisibles para el Flebólogo. De esta forma se puede tratar de manera no-invasiva y sin cirugía, la insuficiencia de la vena safena y perforantes, que antes podían requerir de una cirugía convencional de várices (invasiva) o de cirugía láser de várices (mínimamente invasiva). Las imágenes en el monitor hacen que el especialista pueda guiar la espuma hacia la vena o várice.
La insuficiencia venosa crónica, son venas hinchadas a causa de una acumulación anormal de sangre debido a la debilidad, a menudo heredada, en las paredes y válvulas de las venas superficiales que produce una insuficiencia venosa crónica. Esto hace que las venas se ensanchen y se dilaten, de manera que la sangre se acumula fácilmente cuando una persona permanece de pie durante mucho tiempo.
Cuando la vena se dilata no cumple su función. Éstas se encargan de realizar el retorno sanguíneo al corazón y eso implica que el flujo tenga que ir contra la gravedad: desde el pie hacia el corazón, hacia arriba. Para hacerlo, las venas tienen unas válvulas que impiden el retorno de ese flujo sanguíneo hacia el pie y facilitan la subida. Sin embargo, si la vena está dilatada, las válvulas no cumplen su función y el flujo se invierte, lo cual provoca que aumente la dilatación y se produzcan problemas como edemas, hinchazón de la pierna o, en fases más avanzadas, úlceras o flebitis (trombosis de una variz), entre otras.
La aparición de las varices es hasta cinco más frecuente en las mujeres que en los hombres. Se dan habitualmente en las venas de las piernas. Sin embargo, también pueden afectar al esófago, la región anal o los testículos.
Las manifestaciones clínicas más comunes son: pesadez de piernas, aparición de venas visibles, edema, hinchazón, aparición de dolor, alambres o sensación de acorchamiento y en fases más más avanzadas de la enfermedad pueden aparecer úlceras venosas, dermatitis ocre (oscurecimiento de la piel), o el sangrado en varices complicadas.
Las varices son la enfermedad vascular más frecuente. Afectan a entre el 20 y el 30 por ciento de la población adulta y su prevalencia aumenta con el envejecimiento. De hecho, a partir de los 50 años casi la mitad de la población tiene un grado u otro de insuficiencia venosa
En la actualidad no existe ninguna medida que ayude a prevenir la aparición de las varices. Sin embargo ayuda llevar un estilo de vida saludable, realizar ejercicio físico, evitar el sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo contribuyen a que, si una persona tiene riesgo de desarrollar varices, éstas estén más controladas.
Entre las principales causas de la aparición de varices destacan tres: Dado que las válvulas son responsables de hacer circular la sangre hacia el corazón si no funcionan correctamente la sangre se acumula en la vena provocando su hinchazón. La tromboflebitis provoca el mismo efecto. En este caso, son trombos, o lo que es lo mismo, coágulos, los que dificultan la circulación. Esta situación puede darse, por ejemplo, tras prolongados periodos de reposo en cama.
La tercera causa es el embarazo y tienden a desaparecer entre dos y tres semanas después del parto.
La esclerosis de várices (o escleroterapia) es un tratamiento no invasivo que consiste en aplicar dentro de las venas enfermas o várices, sustancias esclerosantes. Estas sustancias, una vez dentro de la vena, provocan el cierre de la misma, su endurecimiento y su reemplazo por un cordón de tejido fibroso que con el tiempo es absorvido por el organismo. La várice es así eliminada. En general, se tratan con esclerosis venas visibles, de bajo calibre, más cercanas a la superficie de la piel, como asi también las popularmente llamadas “arañitas vasculares” (telangiectasias o derrames). El procedimiento no permitía tratar venas enfermas localizadas a mayor profundidad, invisibles para el ojo, que muchas veces son las causantes de las várices y arañitas vasculares visibles en la superficie de la piel. Esta limitación de la escleroterapia tenía como consecuencia la indicación de cirugía de várices en algunos casos.
En el caso de la eco-esclerosis, la ecografía por medio del ultrasonido hace visibles en un monitor venas enfermas de calibres más grandes, localizadas a mayor profundidad por debajo de la piel. Esto posibilita al flebólogo entrenado, aplicar la sustancia esclerosante espuma(foam) en estas venas enfermas de mayor calibre que muchas veces son causantes de las arañitas y várices visibles en la superficie de la piel. El médico puede llegar así a tratar várices que son la raíz del problema. Anteriormente la insuficiencia de estas venas enfermas podía tener indicación de cirugía, como por ejemplo, la insuficiencia safena y de perforantes. Es así como este nuevo tratamiento permite llegar a los orígenes de la enfermedad varicosa, lo que hace que muchas veces con solo eliminar una sola várice mas profunda se eliminen automáticamente las varicosidades superficiales y las arañitas que esta várice más profunda originaba.
No se utiliza ninguna clase de anestesia, ya que el procedimiento no duele.
Ante la presencia de las mismas la primera recomendación que deben seguir los pacientes para que se les realice el diagnóstico es acudir a un especialista de patología o cirugía vascular. El experto está plenamente capacitado para, sólo con la clínica y una exploración física, dar un primer diagnóstico, que suele ser bastante certero. A continuación, la realización de un eco-Doppler venoso suele dar información más concreta de la anatomía de la variz y sobre las opciones terapéuticas que se pueden ofrecer.
El tratamiento farmacológico de las varices está enfocado a aliviar los síntomas y evitar que el trastorno vaya a más. Algunos fármacos venotónicos que se administran por vía oral resultan eficaces.
Las plantas medicinales con propiedades venotónicas también pueden ser una opción terapéutica a tener en cuenta, aunque su eficacia no está demostrada. Se suelen administrar por vía oral o aplicarse en forma de geles y cremas con efecto frío.
Para aliviar los síntomas se pueden utilizar medias de compresión; estas prendas ayudan mecánicamente a impulsar la sangre desde los capilares hasta el corazón, impidiendo que se produzcan estiramientos o heridas. A pesar de la incomodidad que puedan suponer, su uso está especialmente indicado en los meses de verano, ya que con temperaturas superiores a los 25 grados existe riesgo de empeoramiento de los trastornos asociados al retorno venoso.
También evitar la exposición al sol durante largas horas, tumbados y sin moverse, y sobre todo durante las horas de máximo calor, lo que conduciría a un efecto vasodilatador intenso y prolongado.
Aplicar duchas de agua fría en las piernas, haciendo que el chorro impacte en círculos ascendentes, evitar permanecer de pie durante mucho tiempo, (especialmente en el caso de personas con antecedentes familiares del mismo tipo). Y utilizar geles de efecto frío mediante masajes suaves en sentido ascendente o con activos venotónicos. También tumbarse y elevar las piernas por encima de la altura del corazón, tras largos periodos sentados o de pie, y al dormir. Caminar por la playa y bañarse de vez en cuando, ya que el agua fresca activa la circulación y mejora la sensación de piernas cansadas. En este caso, es necesario ducharse después del baño para retirar la sal, ya que seca la piel, y aplicar crema hidratante. Evitar el sobrepeso, la obesidad y la vida sedentaria. No usar ropa demasiado ceñida. Utilizar zapatos cómodos, prescindiendo en la medida de lo posible de los tacones altos y del calzado plano.
Hidratar la piel a diario. Utilizar protección solar todo el año, ya que ayuda a reducir la extravasación sanguínea.